Juan Ignacio Gilligan

hace 6 meses · 1 min. de lectura · visibility ~10 ·

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La resurrección de Lázaro

La resurrección de Lázaro

Que quede claro: no se puede resolver un problema en el mismo nivel en el que fue creado. Es necesario elevarnos a una instancia superior. De esto nos habla el milagro de Lázaro. 

¿Acaso no te ha pasado? Me refiero a que te hayas sentido estancado en alguna área de tu vida, encerrado en una caverna en la que no se puede ver la luz. Sujeto a una situación asfixiante, tan asfixiante que te estás pudriendo por dentro. 

Lázaro lleva cuatro días muerto. Su cuerpo ha comenzado a descomponerse ¡y está dando olor! No hay ninguna razón lógica para que pueda salir vivo de allí. Sin embargo, Jesús viene en camino.

Ha sido Marta, su hermana, la que ha intercedido por él. Marta representa la parte de nuestro cerebro que opera fuera de la lógica. Encarna nuestra inteligencia espiritual.  

Ella es el puente hacia el poder superior que emana de una mente que no conoce los límites. Jesús encarna ese nivel, donde aún las cosas imposibles pueden ser resueltas. Mejor dicho, donde no hay imposibles. 

Tras presentarse, Jesús ordena correr la piedra. ¿Cómo? A través de situaciones inesperadas, personas que aparecen en nuestro camino o bien un criterio nuevo para contemplar aquella situación en la que nos sentíamos muertos.

La piedra se corre. Ahora hay luz. “Lázaro, levántate, ven afuera”. 

La historia enseña que Lázaro, siguiendo la orden de Jesús, salió a la luz del día con los pies y las manos atadas y el rostro envuelto en un sudario, un claro reflejo de nuestro estado emocional. Al igual que Lázaro nos sentíamos atados de pies y manos y con la cara tapada.

El cielo ha respondido. Lázaro vuelve a la vida. Aquella situación irreparable milagrosamente se ha modificado.

Y esta es la enseñanza, no importa que tan oscura o paralizante sea una situación. Contamos con ayuda de otro nivel. Vivimos en una época en la que podemos hacer cada vez mayor uso de este recurso. Apelar al cielo. Hacer uso de nuestra inteligencia espiritual. Acostumbrados al esfuerzo nos parece poco probable que se nos pueda dar tanto con tan solo pedirlo. Pero esta es la manera de pensar del mundo. Mientras el mundo especula, el amor se brinda enteramente ante nuestro llamado.



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